La Lámpara del Santuario

Revista trimestral de la A.N.E.

     

Carta del Presidente                            

José Luis González Aullón

Queridos todos en el Señor       

 

         Cuando llegue a vuestras manos este número de la revista estaremos entrando en el Triduo Pascual. Son los días en que celebramos, por encima de todo, el Amor que Dios nos tiene, pues Cristo, su Hijo, “a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó incluso a la muerte, y una muerte de cruz” (Flp 2,6-7).

         Permitidme que os invite, en este año de pandemia, dolor y muerte, hundimiento económico, desempleo, hambre y temor al futuro; en este año en que todo parece que se derrumba y parecen quedar pocas luces de esperanza en una vuelta a la tranquilidad social, laboral y sanitaria; permitidme que os invite a dejaros empapar de la pasión y muerte de Jesucristo; contemplando todas las estaciones del via crucis en toda su crudeza, humillación y dolor, pero sin perder de vista el Corazón de Jesús, o mejor aún, metidos dentro de él, sintiendo cómo en todo momento estaba entregado al Padre y ansiando el momento culminante de su muerte y sepultura, para después resucitar venciendo a la muerte y al pecado de forma rotunda y definitiva. Pensemos que nosotros, Iglesia, Cuerpo de Cristo, estábamos en aquel cuerpo hundido y doliente, pero íntimamente dentro de su Corazón. Consideremos cómo Cristo sufrió todo aquello...

 

    

 

Amigo de Dios y refugio de los pobres_______________            

D. Juan José Omella  
Cardenal Arzobispo de Barcelona  
Presidente de la Conferencia Episcopal Española 

 

          Queridos lectores de La Lámpara del Santuario. Con mucha alegría me dirijo a vosotros recordando la figura del venerable Alberto Capellán, padre de familia, adorador nocturno, servidor de los pobres y labrador en las tierras de Santo Domingo de la Calzada. Aunque han pasado unos años, mi estancia en la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño me permitió conocer y apreciar la figura y el testimonio de este cristiano que supo santificarse en la vida laical, viviendo su amor a Dios y al prójimo en grado superlativo, se puede decir que heroico.

          La figura del señor Alberto Capellán, como le conocen en su ciudad, siempre me ha atraído. El señor Alberto es un ejemplo para la mayoría de cristianos a quienes Dios ha llamado a vivir su vocación laical con amor y sencillez. Alberto Capellán vivió el amor en el seno de su familia, con su esposa Isabel Arenas y sus ocho hijos. Una familia a la que mantuvo con su trabajo en el campo como agricultor, un trabajo laborioso en el que supo encontrar la vocación de entrega a los demás a la que Dios nos llama a todos.

           El venerable Alberto Capellán supo encontrar a Dios en el pan de la Eucaristía y en los pobres y necesitados. El señor Alberto comprendió la humildad de Dios que, como bien sabemos, se acerca a nosotros escondido bajo las especies eucarísticas y en el rostro de los pobres. En la adoración al Santísimo Sacramento, él encontraba la fuerza y el amor para dar aliento y acompañar a las personas necesitadas que se acercaban a él.

          Recuerdo que durante mi estancia en La Rioja se cumplieron los 50 años de la muerte del Venerable; con este motivo se editaron unas estampas que llevaban impresa una frase que él recogió en sus apuntes íntimos: “¡Cuántas veces he tenido la dicha de llevar a Cristo sobre mis espaldas en la persona del pobre!”. Pienso que esta frase resume su entrega a los pobres, en los cuales él siempre vio a Cristo necesitado, que sigue mendigando nuestra ayuda y acogida, y que además nos ofrece el regalo de poder ayudarlo. La caridad no era para el venerable Alberto ni una obligación ni un trabajo, sino una “dicha”; es decir, una oportunidad y el regalo de poder estar cerca de Aquel que nos ama.

          La diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño es abundante en frutos de santidad; son muchos los cristianos de esta tierra que hoy están  en los altares, y estoy seguro que son muchísimos más los que estando también en el Cielo, no dejan nunca de interceder por nosotros. En los años que estuve acompañando a la Iglesia que peregrina en La Rioja, tratamos de...

  

  

 

     Venerable Alberto Capellán Zuazo______________

D. Jesús Ignacio Merino Muga 
Vicepostulador de la Causa de Canonización

          Cuando tienes contacto con fuego es posible que te quemes; igualmente cuando tratas con la santidad es muy probable que en tu vida experimentes también el deseo de ser santo. Esto nos ha pasado a muchos cristianos, al ir creciendo, por la lectura de vidas de santos y la devoción a las figuras de santidad que pueblan nuestras parroquias.

         Cuando un sacerdote, como es mi caso, recibe del Obispo el nombramiento como Vicepostulador de una Causa de Beatificación, además de la sorpresa inmediata, dado que este campo no está incluido en los estudios previos a la ordenación sacerdotal, tras el primer impacto, supone la admiración y gratitud por el encargo. Poder conocer y acercarse a la vida, con sus luces y sombras, de alguien que ha buscado estar cerca de Dios y vivir como Dios nos pide, es un regalo, un don de Dios, que me ha ayudado a buscar la santidad en mi vida.

         El cargo de Vicepostulador consiste en trabajar el material preparatorio para que la Iglesia reconozca, en uno de sus hijos, a alguien que ha vivido como Santo. Este trabajo lo hicieron mis antecesores. Una vez aprobado el estudio de la vida, se trata de dar a conocer a la persona que puede ser santa. Para ello es necesario que muchos la conozcan, la imiten y pidan su intercesión para alcanzar la gracia de un milagro.

          En mi caso, se trata de dar a conocer la figura del venerable Alberto Capellán. Para ello, lo primero es conocerlo, quererlo e imitarlo, uno mismo. Este fue el regalo de mi Obispo al nombrarme Vicepostulador de esta Causa y el don que quiero compartir con todos los que leéis este artículo. Por tanto, conozcamos la vida del venerable Alberto Capellán, padre de familia y adorador nocturno, que nos invita a caminar también a nosotros a ir por los caminos de la santidad.

Años de niñez y juventud

         Nace el 7 de agosto de 1888, en Santo Domingo de la Calzada, población del Camino de Santiago, fundada por el Santo que le da nombre, en la que Alberto Capellán, con el dinamismo de su caridad, vendrá a reverdecer en nuestros días el amor a Dios y el servicio a los pobres como aquel santo Ingeniero de puentes y calzadas compostelanas.

         El escenario de su hogar de infancia nos lo traza el propio Alberto en tres pinceladas. La suya nos dice que es “una casa donde se discute mucho, escasea la piedad y se vota a los liberales”. En extraño contrapunto, al niño Alberto le gusta acudir como monaguillo a la vecina iglesia de San Francisco, que regentan...

 

 

Cronología de la vida del venerable Alberto Capellán_____     

Pedro Grijalba Sáez
Adorador nocturno
Miembro de la Comisión de la Causa de Canonización

                        

 1888

  • 7 de agosto.  Nace en Santo Domingo de la Calzada (La Rioja). Son sus padres, Vicente Capellán y Benita Zuazo.
  • 15 de agosto.  Es bautizado en la parroquia de la Santísima Trinidad.
  • 5 de noviembre. Nace Isabel Arenas Mahave, que será la esposa de Alberto.

1906

  • 1 de junio. Con ocasión de la Beatificación del dominico Jerónimo Hermosilla llegaron a Santo Domingo sus reliquias, y Alberto, muchacho entonces, salió a esperarlas como uno más del grupo de danzadores. Y les  acompañó  desde la ermita  del Santo en la carretera de Haro hasta la catedral.

1909

  • 30 de junio. Se une en matrimonio con Isabel. Sus siete hijos supervivientes fueron: Gerardo (sacerdote), Teresa (religiosa de clausura dominica), Gloria, Francisco, Milagros, Juan y Pablo.

1910

  • 3 y 4 de abril. Se funda en Santo Domingo la Adoración Nocturna.

 ...       

 

Un retablo sublime: ostensorio y custodia al Santísimo Sacramento____________

Santiago Arellano Hernández
Adorador nocturno

 

          Hoy os voy a hablar de retablos. Vamos a la Rioja, a Santo Domingo de la Calzada. Entramos en su catedral. Magnífica en todas sus facetas. Entramos por la nave izquierda y en el crucero nos encontramos, en la capilla, un retablo renacentista. El autor, Damián Forment, un formidable escultor valenciano, asentado en Zaragoza, en el Reino de Aragón; nos legó, nada menos, que el último retablo del autor, pues el 24 de diciembre de 1540 murió en esta ciudad. Sus últimas palabras son un testimonio de hombre de fe y de hombre que sabe que la fama es otro modo de pagar el buen obrar en este mundo, como renacentista que era: “Finado soy, señores, que la gloria del Criador me dé justo premio en la eternidad y la obra de este retablo me recuerde por los siglos”. Bien lo merece.

         El retablo mide 9 m. de ancho por 13 m. de altura. Tiene un zócalo base de alabastro sobre el que se alza el armazón de madera de pino y tallas y relieves de roble.

         Las figuras talladas en bajorrelieve en alabastro adquieren una significación muy singular. En la contienda entre el Humanismo paganizante italiano y la preservación de la visión bíblico-cristiana del ser humano en el marco de la fe, no duda Forment en unir mundos contrarios, subordinando la mitología pagana, a la exaltación nada menos que de la Eucaristía, en el relato de escenas del nacimiento y muerte de Cristo. Contraposición en armonía que precisamente va a ser el signo distintivo del Renacimiento español, armonía de contrarios. La temática profana del zócalo: grutescos, tritones, nereidas, centauros, sátiros, etc. convierten el retablo en una prueba visible...

 

 

“VENID A MÍ” (Mt 11,28)                              

D. Juan M. Melendo

 

          “Id a José”, las mismas palabras que decía el Faraón ante la demanda de pan, las aplica la Iglesia al Patriarca san José.

          Sí, acudamos a José, que el Señor le constituyó señor de su casa y administrador de su hacienda; aprenderemos a “amar a Jesús con corazón de padre”.

          La Iglesia nos anima a acudir a José, en la familia, en el trabajo y como abogado de la buena muerte, tres realidades que ocupan nuestra vida en el camino a la Patria celestial.

           Dice santa Teresa de Jesús: “A otros santos parece les dio Dios gracia para socorrer en una necesidad; a este glorioso santo tengo experiencia que socorre en todas, y que quisiese el Señor darnos a entender que, así como le fue sujeto en la tierra… y le podía mandar, así en el cielo hace cuanto le pide.

          Santo ejemplar y gran mediador por su íntima unión con la Virgen María, su esposa, la Madre del Redentor. Es José quien le pone el nombre a Jesús, por mandato del Ángel, y ejerce de “padre de Dios”, como lo han llamado los Papas y la Virgen: “tu padre y yo te buscábamos angustiados”.

          Entremos en la intimidad de la Sagrada Familia, como nos recuerda santa Teresa del Niño Jesús: “Pedí a san José que fuera mi custodio. Mi devoción hacia él era, desde mi infancia, una misma cosa con mi amor a la Santísima Virgen ¡Qué delicia conocer en el Cielo cuanto acaeció en la intimidad de la Sagrada Familia!... ¿Y san José bendito?... ¡oh cuánto le amo”. “Lo más ejemplar para mí, cuando pienso en la Sagrada Familia, es imaginarme su vida del todo corriente”.

          Vida ordinaria de la Trinidad en la tierra, donde se vivía la infancia...      

 

 

San José, faro de la Iglesia_______________

José Díaz Rincón
Adorador nocturno

         El bueno y admirado san José, a quien Dios ha confiado sus más preciados tesoros: Jesucristo, la Virgen María y la Iglesia, nos alucina y entusiasma sólo con mirarle o recordarle en actitud contemplativa, al constatar su rica, profunda y humilde personalidad, cuajada en una gran santidad. Es prototipo todo cristiano, por su fe incomparable, parecida a la de María y Abraham, que actúa por la caridad. Por su humildad asombrosa y contagiosa. Por su entrega y trabajo en el Plan de Salvación, trazado por Dios. Por su silencio característico, que es su principal lenguaje. Por su amor sin límites, ya que el amor cristiano es amar sin medida, en el cual destaca por tres aspectos: el servicio, sacrificio y desinterés, que es el auténtico amor.

         En la Iglesia, la función de san José es ser faro esplendoroso y vital, ya que este regalazo de Dios a los hombres, que es la Iglesia, anunciada y prefigurada en el Antiguo Testamento y fundada por Jesucristo sobre la roca de Pedro y los Apóstoles, tiene en san José su mejor fruto y más potente luz. Por eso san José asume el patrocinio de los Seminarios, sacerdotes, padres de familia, hogares cristianos, el trabajo, Casas religiosas y de toda la Iglesia Universal. Estamos celebrando los 150 años del Decreto pontificio “Quemadmodum Deus”, por el que el Beato Pio IX proclamó a san José, Patrono de la Iglesia. Por su interés y autoridad, me permito destacar...

 

PEREGRINAR (y II)______________________  

      

  Hablemos ya del camino / peregrinación espiritual, de
    “NUESTRO CAMINO DE SANTIDAD HACIA
       LAS REALIDADES ETERNAS”, A LA LUZ,
          DEL VENERABLE LUIS DE TRELLES

    20      Las peregrinaciones, muy distantes, no son accesibles a todos, y, no obstante, todos son llamados a gozar enteramente del efecto de estas palabras del Salvador: “Venid a Mí los que trabajáis y sufrís, que yo os consolaré”.

          “Pero hay una peregrinación que desde luego no cuesta ni tiempo, ni dinero, ni fatigas, y a la que ninguna otra excede en excelencia; tal es la peregrinación al Tabernáculo Santo”.
(L.L.S., Tomo VII, 1876 pág. 298)

          “Trelles no pretendió formular un camino concreto, porque sus miras estaban puestas en seglares que debían ser totalmente autónomos en su conducta y originales en la modalidad de su espiritualidad, a la vez que adaptados a su medio. Trelles, como Jesucristo a sus discípulos e incluso a los Doce, expuso a sus lectores unos principios básicos que cada uno debería desarrollar personalmente y aplicar con amor o diligencia como talentos recibidos del Señor”.
(Senda eucarística, pág. 16)

           Pero don Luis es el adalid, el ejemplo, el que hizo el desbroce para que caminemos por una senda hollada, (pero recuerda que…caminante no hay camino se hace camino al andar), en ocasiones Vía lucis y en ocasiones Vía crucis, que de todo hay en la viña del Señor. Caminos diversos, pero una misma fe que sirve de inspiración y hace nacer la solidaridad y la entrega a los hermanos, especialmente a los más necesitados.

          “No es difícil, queridos hermanos míos, adelantar en la senda de Dios, no hay más que poner el pie con resolución en la senda y no mirar atrás, como dice el Evangelio”.
(L.L.S., Tomo XVI, 1885 pág 224)

          La senda que holló don Luis es la senda eucarística; los hitos, las fuentes, los refugios… son las virtudes que el Señor desenvuelve...
 

 

    La devoción eucarística de san Maximiliano María Kolbe  

Miquel Bordas Prószyñski
Presidente de la Milicia de la Inmaculada en España


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PRO AMORE USQUE AD VICTIMAM

Alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,
te pedimos, Señor, ser inflamados con aquel fuego de amor que recibió san Maximiliano María en este convite sagrado

          En el presente artículo queremos acercarnos, de un modo necesariamente sintético, a un aspecto acaso menos conocido de la figura del gran apóstol de la Inmaculada, san Maximiliano Mª Kolbe, aunque no menos decisivo para entender el secreto de la santidad de su vida martirial, es decir, su profunda espiritualidad eucarística, según se recoge en sus Escritos, pero que sobre todo podemos encontrar en el testimonio de su vida sacerdotal

          Ciertamente, la excelsa piedad eucarística del padre Kolbe nos cuestiona y nos estimula a tomarnos muy en serio, si queremos responder a nuestra llamada personal a la santidad, el tesoro eucarístico que nos dejó Nuestro Señor en la Santa Cena, preludio del Calvario, en lo que es centro y cumbre de la vida de la Iglesia, nuestro viático para el Cielo. Y es que, como anotó san Maximiliano en los ejercicios espirituales que precedieron su ordenación diaconal en octubre 1917, «la santa comunión es el alimento. Una sola santa comunión basta para hacerse santos».

          Toda la actividad de san Maximiliano, a la largo de su vida, como ministro de Dios,  fraile y misionero, gira “entorno” del misterio eucarístico. De su participación en el Sacrificio Eucarístico y de su adoración constante, el Padre Kolbe aprenderá la lógica del darse hasta la cumbre
 

Monumentos al Sagrado Corazón en España_____

 

 

En ARÉVALO, Ávila

       Arévalo es una ciudad situada al norte de la provincia de Ávila, muy cerca de los límites provinciales de Segovia y Valladolid, todos ellos en Castilla y León. Está en la comarca de la Tierra de Arévalo. Tiene una población de más de ocho mil habitantes.      

       Los patronos de Arévalo son san Vitorino mártir, cuyos restos se veneran en la iglesia parroquial de Santo Domingo de Silos, y la Virgen de las Angustias, cuya fiesta se celebra en el mes de febrero. Además, se realizan romerías con otras devociones marianas.

       Eclesiásticamente, pertenece a la diócesis de Ávila, y es sede arciprestal conjuntamente con Madrigal de las Altas Torres. Son lugares de gran valor histórico, artístico y religioso.

        Y precisamente por eso, Arévalo conserva varias iglesias, muchas de ellas de estilo mudéjar, que evocan los siglos medievales de la Reconquista, esa empresa que marcó la Edad Media española, cuando los cristianos recuperaron los territorios invadidos por los musulmanes. Iglesias de El Salvador, de Santa María, de San Martín, de San Miguel, de San Nicolás de Bari, de San Juan Bautista y de Santo Domingo de Silos. Precisamente, sobre la torre de esta iglesia, que se encuentra en la plaza del Arrabal, fuera de la muralla, encontramos la figura monumental del Sagrado Corazón de Jesús, coronando el templo.

        Agradecemos al párroco don Sebastián Gil Martín la información que nos ha proporcionado...

      

 

Guía del adorador______       

Juan Jaurrieta

SAN JOSÉ, MODELO DE ADORADOR     

        

        En este Año de san José, que el Papa Francisco ha decretado como un gran regalo a la Iglesia, vamos a penetrar en su morada, en su humilde taller, para verle convivir con la Virgen María y verle trabajar y vivir ADORANDO al Señor.

         Nuestra vocación no es otra que vivir adorando al Señor.

         Ya publicamos en esta columna como D. Luis de Trelles nos enseñaba que la Virgen María fue el primer sagrario, la primera custodia donde se guardaba el Cuerpo de Cristo, y si esto es así, es evidente que san José fue el primer ADORADOR y ¡qué preciosa es la adoración que se hace junto a la Virgen María!

         A la pregunta del Catecismo “¿Dónde está Jesús ahora?” contestábamos “Como Dios, en todas partes, como hombre, en el cielo y en la Eucaristía”. Y seguían preguntando: “¿Y cómo está Cristo en la Eucaristía?” respondíamos: “Cristo está en la Eucaristía real y verdaderamente presente, con su Cuerpo y con su Sangre, con su alma y con su divinidad”.

         Contemplemos pues a san José en las primeras adoraciones al Cuerpo, Sangre, alma y divinidad de Cristo, de quién sabían que era el Mesías porque se lo dijo el ángel, y pidámosle que nos enseñe a ser verdaderos adoradores.

        Aprendamos de él con qué delicadezas de amor trataba a la Virgen María que llevaba en su seno el Cuerpo de Cristo, y su Sangre y alma y divinidad… Y examinemos con él como tratamos nosotros el Cuerpo de Cristo, su Sangre, alma y divinidad, escondido en la Eucaristía ¿Le tratamos con delicadeza, poniendo todo el cariño que nuestros pobres medios pueden permitirnos? ¿Le tratamos como una “cosa”? ¿Le tratamos como un ser VIVO en la Eucaristía o le tratamos como si estuviera muerto? Con los muertos no se habla, no se interactúa, con los vivos sí, y Cristo está vivo en la Eucaristía. ¿Interactuamos con Cristo en nuestras adoraciones?

        Escuchemos qué entrañables conversaciones de amor tendrían san José y la Virgen con el niño Jesús… y examinemos con ellos...

 

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