La Lámpara del Santuario

Revista trimestral de la A.N.E.

     

Carta del Presidente                            

José Luis González Aullón

Queridos hermanos adoradores  

        5

El Señor es compasivo y misericordioso” (Sal 102)

      Os aseguro que esta carta no la escribo para vosotros, aunque espero os pueda ser de alguna utilidad verla aquí publicada. Esta carta me la escribo a mí mismo a modo de reflexión sobre el Señor “que manifiesta especialmente su poder con el perdón y la misericordia” (de la ora- ción colecta del domingo XXVI del Tiempo Ordi- nario); porque, en efecto, es a ese Señor expues- to en la custodia en quien creemos, de quien esperamos, a quien adoramos y a quien amamos, como los santos pastorcitos de Fátima. Es ese Señor quien nos atrae hacia sí para hacer de nosotros hijos del Padre y hermanos suyos, di- ciéndonos que para eso hemos de ser como Él “compasivos y misericordiosos”. No hay otro mo- delo a seguir que Cristo “manso y humilde de corazón”. A imitación suya hemos de practicar el perdón y la misericordia, como Él lo hizo, maximi- zando así su poder. Pero también nos dijo que “sin Mi no podéis hacer nada”, por lo que no po- demos dejar de estar con Él, pegarnos a Él, lle- varle con nosotros en todas las facetas de nues- tra vida, porque sin Él no podremos hacer nada bien. Y su esencia es ser compasivo y misericor- dioso. Pobre entre nosotros quien crea que vale...

 

    

 

San Ignacio, lamparilla de Dios_______

     

    Hace 500 años que un rayo de luz, prove- niente de la lámpara ardiente de amor del Corazón de Jesús, vino a transformar la vida de Íñigo López de Loyola y, con él, la de millones de personas a lo largo de estos siglos.

    Como todas las historias de amor auténtico, ésta se fraguó en un 5proceso maravilloso entrelazado de hechos en los que la Gloria de Dios, una vez más, se manifestó en todo su poder.

    Fue un domingo de Pentecostés, ese día en el que la Iglesia celebra su día, su nacimiento a la vida misionera, cuando las tropas franco-navarras ocuparon la ciudad de Pamplona. Al día siguiente comenzó el ataque. Allí, defendiendo la ciudad, junto a un reducido número de compañeros se encontraba Íñigo. De nada sirvió esta resistencia. Un cañonazo le rompió la pierna derecha y le hirió gravemente la izquierda. Todo para él parecía frustrado para siempre... Pero Dios, aquel a quien adoramos oculto en las especies del pan y del vino, tenía otros planes para él. Lucharía por un Reino que no tiene fin y es invencible.

     Se dice que la lectura espiritual ha hecho a mu- chos santos. Ignacio, en su lecho de enfermedad y dolor, pide poder leer novelas de caballería que le recuerden sus días de lucha por sus proyectos personales. Sin embargo, no serán estos los que pondrán en sus manos, sino la Vida, escrita por un cartujano, de Aquel que iba a ser para toda la eternidad su nuevo Señor. Y, junto a éste, la Leyenda dorada de Jacobo de Varazze. Así, aprenderá de Cristo y de sus santos una nueva forma de luchar

por valores eternos y de una firmeza inquebrantable. Aquí comenzaba la aventura, pero Dios quería hacer madurar...

 

 

 

   La espiritualidad de san Francisco de Borja____________     

 

       San Francisco de Borja, que fue el tercer General de la Compañía de Jesús tras san Ignacio de Loyola y el P. Diego Laínez, murió en Roma el 30 de septiembre de 1572, hace 450 años. Fue canonizado el 12 de abril de 1671 por el papa Clemente X, por lo que el 2021 se cumplieron 350 años de su canonización. Para conmemorar esta efeméride la archidiócesis de Valencia está celebrando un Año Jubilar de san Francisco de Borja. Dicha celebración es una 5ocasión de hacer memoria de la vida, pero sobre todo de la espiritualidad y del testimonio evangélico del que fue Duque de Gandía.

        La vida de Francisco de Borja fue muy compleja y se puede dividir en dos etapas: antes y después de su entrada en la Compañía de Jesús. Vivió 62 años (1510-1572). De esos 62 años vivió 36, desde su nacimiento hasta 1546, en una vida secular como miembro de la alta nobleza de la época del emperador Carlos V, con importantes misiones y cargos de gobierno como el de Virrey de Cataluña desde 1539 hasta 1543. En 1546, tras la muerte de su esposa Leonor, de la que tuvo ocho hijos, ingresó en la Compañía de Jesús, en la que vivió, por tanto, 26 años. De esos 26 años, los últimos siete, de 1565 a 1572 ocupó la máxima responsabilidad en la Compañía de Jesús, la de Prepósito General.


       Me ha parecido importante resaltar estos datos, no tanto por curiosidad histórica, cuanto para hacer patente y explicable que a una trayectoria vital de tal complejidad corresponde, obviamente, una experiencia espiritual que va evolucionando al ritmo...

        

  

 

Jerez del Corazón de Jesús____________________ 


EN EL CENTENARIO DE LA CONSAGRACIÓN DE JEREZ AL CORAZÓN DE JESÚS


19 de febrero de 2022

    En su viaje apostólico a Ecuador, hace casi siete años, se preguntaba el Papa Francisco, en voz alta, dónde estaba el secreto de la cordialidad del pueblo ecuatoriano. Llevando la pregunta a la oración, encontró la respuesta: “la riqueza espiritual de este pueblo viene de haber tenido la valentía5de consagrar la nación al Corazón de Cristo, ese Corazón divino y humano que nos quiere tanto”. Ecuador, en efecto, fue la primera nación del mundo que fue consagrada al Corazón de Jesús en 1874.

    Como el Papa, creo no equivocarme al afirmar que, en gran medida, el secreto de la cordialidad de las personas de Jerez reside en su devoción al Corazón de Jesús, plasmada de forma tan notable y respetuosa en tantos lugares significativos de la ciudad, como el monumento erigido hace cien años en El Calvario, lugar donde la ciudad de Jerez fue consagrada al Corazón de Jesús el 19 de febrero de 1922.

    Dos días después de la celebración, el periódico El Guadalete, levantaba acta de lo sucedido con sentidas palabras: “Grandísima solemnidad revistió anteayer el acto de Consagración de esta Muy Noble y Leal Ciudad al Sagrado Corazón de Jesús. La idea que iniciara nuestro malogrado amigo monseñor Juan Pedro Sánchez Romate y Lambarry, que más tarde patrocinara la ilustre dama Excma. Sra. Marquesa de Domecq D’Usquain, tuvo el Domingo realización al inaugurarse el monumento, obra del escultor...

   

 

 

“Venid a Mi” _________________________     

  D. Juan M. Melendo Alcalá

 

      “He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres y que no ha ahorrado nada hasta el extremo de agotarse y consumirse para testimoniarles su amor. Y, en compensación, sólo recibe, de la mayoría de ellos, ingratitudes por medio de sus irreverencias y sacrilegios, así como por las frialdades y menosprecios que tienen para 5conmigo en este Sacramento de amor”. Con estas palabras se dirigía el Corazón de Jesús a santa Margarita María en la octava del Corpus mientras le estaba adorando en el Santísimo Sacramento.

      Lo mismo nos dice Jesús después del milagro de la multiplicación de los panes, en san Juan 6, “Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que viniere a mí no le echaré fuera, […] Y ésta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que me dio no pierda nada, sino que lo resucite en el último día”.

   La voluntad de nuestro Padre es que todos los hombres se salven, y para ello nos ha dejado “el memorial de su pasión”, para hacernos partícipes de su vida divina y saciar el hambre y sed que todo hombre lleva en su corazón.

      En las plegarias eucarísticas, con las que ofrece la Iglesia el sacrificio de Jesucristo al Padre, pedimos: en la primera: “aceptes y bendigas estos dones, este sacrifico puro que te ofrecemos ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero”; “te ofrecemos, Dios de gloria y majes- tad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo”; “admítenos en la asam blea de los santos […] no por nuestros méritos sino conforme a tu bondad”.

      En la segunda, que se utiliza con más frecuencia: “te damos gracias porque...

 

     

El escultor de almas_____________________

      Era ya una mujer adulta cuando hice aquella excursión con mis compañeros de trabajo. En una de nuestras visitas guiadas, la mujer de uno de ellos comentó: 5

- El Señor está aquí.
- ¿Cómo lo sabes? – pregunté.
- Porque está encendida la luz del Sagrario.

      Comenzando a escribir estas líneas para “La Lámpara del Santuario” recordé este suceso del pa- sado. Parece un hecho intrascendente, pero no lo fue. Aquel sencillo y natural comentario ahondó en mi corazón y suscitó un movimiento en búsqueda dentro de mí.

      Aunque parezca difícil de creer, nadie me había hablado de eso antes.

      Tras la primera comunión, mis padres solo me acompañaron a misa un par de veces. Como Dios es muy bueno -decían ellos- no hacía falta ir. ¿Y des- pués? ¿Quién te habla del Dios vivo en el camino de tu vida? ¿Tus amigos? ¿Tus formadores? ¿La cultura? ¿La televisión? Si apenas hubiese sido uno, pero no. Todo y todos me apartaban de Él y de su Amor. Me quedé sin confirmar y, por lo tanto, no completé la recepción de los tres sacramentos que componen la iniciación cristiana.

      Ahí estaba yo: una mujer adulta que no sabía que la lámpara del Sagrario indicaba la presencia de Dios. ¿Se lo pueden creer?
      Medito profundamente sobre cuántas criaturas bautizadas, ¡hijas de Dios!, mueren a la vida de la Gracia sin saber nada. ¿Puede haber mayor pobreza? Me duele el corazón cuando pienso en esto. ¡Cuánto más no le dolerá a Dios!

      Ahí nace el celo de los conversos. Somos personas que hemos lamentado vivir la vida sin el Amado. Que siem- pre estuvo ahí, pero nosotros no estuvimos con Él. Cuando llega el día del esperado encuentro con el Padre, se produce una fiesta en el Cielo que retumba. Como le escuché decir a un estimado obispo: “Cuando no hay celo, hay celos”. Sí, una también se da cuenta de esta verdad. El hermano, (o la her- mana), mayor de la parábola del hijo pródigo, existen. Y no se unen al Amor del Corazón del Padre, participando en su propio celo. Podríamos ser cualquiera de nosotros. Y, qué faena, porque estos se quedan sin participar en la fiesta.

      ¡Oh, sí! El encuentro con el Dios vivo es una...

 
      

“A Él la Gloria en la enfermedad”

Octubre de 2014. Hospital de la Princesa.

     En el área de aislamiento para enfermos con leucemia se encuentra una joven de 23 años. Se llama Elena. Lleva allí ingresada alrededor de dos meses. El pronóstico de la enfermedad es bastante grave. Aparte de la leucemia ya avanzada que padece, Elena se encuentra 5sufriendo las consecuencias de un virus en la cabeza: ha perdido gran parte de la movilidad, así como el ha- bla y la visión. Junto a Elena se encuentra su madre. De repente, Elena intenta mover los brazos y las manos. Parece querer expresar algo. Su madre se fija en sus manos. Elena intenta cruzar los dedos índices de ambas. Parecen una cruz. Su madre le pregunta: “Ele- na, ¿qué quieres? ¿Quieres la cruz?”. Elena sigue insistiendo, parece no hacerse entender del todo. Su madre intenta nuevamente comprender el mensaje. Le pregunta seguidamente: “Elena, dime qué quieres. ¿Quieres la comunión? ¿Quieres a Jesús?”. Esta vez, la joven se queda tranquila, parece confirmar su respuesta. Su madre entiende que ha pedido la comunión, poder comulgar a Jesús una vez más.

     Esta pequeña anécdota de lo que sucedió una tarde del mes de octubre de 2014, refleja qué había en el corazón de esta joven: un deseo inmenso de Dios. No es difícil deducir quién era el centro de su vida y de quién obtenía las fuerzas para combatir esa última batalla que el Señor le tenía preparada. Sin embargo, este hecho en la vida de Elena no puede comprenderse por sí solo, sin conocer esa historia de amor...

 
      

Dios está aquí____________________ 

 

 

      En octubre de 2021, concretamente en el número 26 de La Lámpara del Santuario, el Sr. Obispo de Lugo, D. Alfonso Carrasco Rouco, hacía un recordatorio del culto eucarístico en nuestra Catedral. También el presidente de la Adoración Nocturna Lucense, D. Luís Ginel, daba a conocer la vinculación del venerable Luís de Trelles con la Ciudad del Sacramento, Lugo. Y, Juan Soto, periodis- ta y escritor, narraba el Congreso Eucarístico celebrado en Lugo, en 1896.

      En el recorrido histórico que hacía D, Alfonso, y los otros escritores, quedaba claro el por qué Lugo es llamada “Ciudad del Sacramento”. Nuestra Catedral, por privilegio histórico inveterado, ostenta en el Altar Mayor el Santísimo Sacramento, permanentemente expuesto, día y noche ininterrumpidamente. Es este un privilegio que lleva anexo la posibilidad de ganar una indulgencia plenaria diaria, guardando las condiciones de la Iglesia de confesión y comunión. Privilegio recien- temente renovado por el papa Francisco.

      Testimonios y realidades históricos, avalados desde el siglo XV, son el escudo y la bandera de la Comunidad de Galicia que exhiben en su parte central un cáliz con la hostia, bordeado por siete cruces representativas de las siete provincias que Galicia tuvo hasta el siglo XIX.

      Con todo, lo más importante ha sido, y es, la identificación que el pueblo de Lugo ha tenido siempre con su Catedral y la Eucaristía. La Catedral no es sólo un monumento -declarado Patrimonio de la Humanidad- sino un santuario eucarístico. La visita al Santísimo en la Catedral, y hacer ante Él un momento de oración, es para muchos lucenses costumbre de fe y amor a la Eucaristía. Llegar de los alrededores de la ciudad y entrar en la Catedral a “hacer una visita”, es tradición arraigada. Saludar al sacerdote al recibir el sacramento de la penitencia con “alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar”, es un signo identificativo del ser lugués.

      ¡Qué bella profundidad de la fe sencilla! ¡Qué grandeza profunda de fe eucarística al recorrer en procesión cada jueves -llamado aquí Jueves Eucarístico- en el que el Señor en el viril recorre...

 

 

 

La Sagrada Familia de Barcelona, bella síntesis de la fe y la naturaleza (I)__________________

Gregorio Peña Martínez
Presidente Diocesano de Barcelona

 

      Siendo Gaudí un joven arquitecto recién graduado ya piensa que la cumbre de la arquitectura es el edificio religioso, la “gran iglesia”, en la que se recrea el drama de Dios que sacrifica a su Hijo para la salvación del mundo.

      A partir del momento en que acepta el encargo de 5construir el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, en 1883, cuando tenía solo 31 años, se va a producir en su vida un progresivo profundizar en los misterios de la fe cristiana. Gaudí va dejando que la Biblia (y particularmente el Nuevo Testamento) y la liturgia católica, y particularmente los sacramentos, se conviertan en los ejes de su existencia.

     Para la construcción de la Sagrada Familia, Gaudí concibió una compleja iconografía que basó exclusivamente en su condición de templo católico y en el culto religioso, para lo que adaptó todos los elementos arquitectónicos a los ritos litúrgicos. Para ello se inspiró principalmente en El Año Litúrgico de Prosper Guéranger, recopilación de todos los cultos y festividades religiosas producidos al cabo del año, así como en el MisalRomanoy el Ceremonialde obispos.

     Para Gaudí, la Sagrada Familia era un himno de alabanza a Dios, en que cada piedra era una estrofa. El exterior del templo representa a la Iglesia, a través de los apóstoles, los evangelistas, la Virgen y Jesús, cuya torre principal simboliza el triunfo de la Iglesia; el interior alude a la Iglesia universal, y el crucero a la Jerusalén Celestial, símbolo místico de la paz.

     Desde el principio Gaudí piensa en un edificio de planta que no es ni de cruz griega, ni de cruz latina. Gaudí diseña una nave de 90 m. de largo (7,5 por 12), por 60 m. de ancho (7,5 por 8) y 45 m. de alto (7,5 por 6) (En el crucero 60 m. y en el ábside 75 m.). Todas estas medidas son correlativas, y el módulo de base es 7,5. La correlación pretende obtener un espacio dominado por la armonía y la proporción, es decir, por la belleza, que es manifestación de Dios. La elección del 7,5 como unidad fundamental está enraizada...

        

 
      

Milagros Eucarísticos______________________ 

Juan Ramón Pulido
Presidente diocesano de Toledo

SANTÍSIMO MISTERIO DUBIO DE CIMBALLA
(Santísimo Misterio Dudado)

         

ANTECEDENTES

    La devoción al Cuerpo de Cris- to ya era un hecho en el Arciprestazgo5 del Alto Jalón, diócesis de Tarazona. En Daroca, desde 1239, se veneran los Sagrados Corpora- les. Además, dos pueblos de la comarca bilbilitana fueron testigos de sendos milagros eucarísticos por aquellas fechas: el Misterio de Aniñón en 1280 y el Santo Dubio de Cimballa en 1370. Años más tarde, concretamente en 1601, el pueblo de La Vilueña fue testigo de otro milagro eucarístico. El carmelita e historiador aragonés Roque Alber- to Faci, en 1739, recoge, además de las tres anteriores, otras dos rese- ñas de milagros del Santísimo Sa- cramento, en lugares cercanos a Calatayud: Paracuellos de Jiloca y Villanueva de Jalón. Queda claro el fervor que al Santo Sacramento ha profesado esa comarca.

    Conviene recordar que el Patrón Universal de los Congresos y Obras Eucarísticas, y de la Adoración Nocturna Española, san Pascual Bailón, nació en dicha comarca, Torrehermosa, en 1540.

     Del milagro de Cimballa se conocen al menos tres versiones, todas ellas similares.

    El historiador Miguel Martí- nez del Villar, a finales del siglo XVI, recogió una versión del Sacro Dubio de Cimballa al tratar de la fundación del Monasterio de Piedra. Una segunda versión es la del padre Fácil, que sigue en esencia...

   

 

Guía del adorador______ 

 

LUZ DE CRISTO

 

     Todavía sobrecogidos por la solemne Vigilia Pascual, resuena en nuestros5 oídos la proclamación de la Iglesia, ¡hasta tres veces!, mientras eleva el Cirio Pascual ante los fieles y lo introduce en el oscuro y desnudo templo:

¡LUZ DE CRISTO!

     Y seguidamente resuena en nuestros corazones el Pregón Pascual, que es todo él un canto a la Luz de Dios -Cristo-, que ilumina a todo hom- bre, rogando que ese cirio consagrado, arda sin apagarse hasta que el lucero matinal lo encuentre ardiendo.

     Y allí en esa noche santa, a la luz del Cirio Pascual, uno se acuerda de otro cirio, de la “lamparita del santuario”, esa pequeña luz que ilumina la presencia callada, amorosa, constante, operante de Cristo en la Eucaristía, que guía a los hombres a Él, atrayendo sus miradas al sagrario, y que arde constantemente sin apagarse “hasta que el lucero matinal” que es Cristo mismo, vuelva y la en- cuentre ardiendo.

     En la preciosa obra publicada por la Fundación Luis de Trelles, titulada “La Luz, símbolo cristiano”, se recogen numerosos escritos de nuestro fundador Luis de Trelles, sobre la lámpara del santuario. Creo que, desde esta “Guía del adorador”, que tiene intención práctica para nosotros, conviene volver a considerar a Cristo como nuestra Luz, y a nuestra pequeña “lámpara del santuario” como un compendio de nuestra vocación de adoradores nocturnos.

     D. Luis de Trelles enseñaba que “el alma devota del Augusto Sacramento, y señaladamente el adorador nocturno, deben tomar por modelo ejemplar la luz que arde en la lámpara del Santuario, nutriéndose y alimentándose del oxígeno de la gracia, aspirando siempre al cielo y fundiendo sus preces en el horno incandescente del amor, que irradia y se comunica del hogar del Corazón de Jesús, para que inflamada el alma en el amor que Jesucristo vino a traer en la tierra, opere la vida de sacrificio que afecta a la cremación y se consuma y desfallezca, como dice san Buenaventura, en los atrios del Señor; y desee consumirse, y disolverse, y morir de amor...

 

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