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Adoración Nocturna Española

 

Adorado sea el Santísimo Sacramento   

 Ave María Purísima  

 

 

2021

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Temas de reflexión

Diciembre

       MANUAL, pág.  XXXI - V. Adorado sea el Santísimo Sacramento…

       Reflexiones que nos animen y ayuden a encontrarnos con Jesús Sacramentado y descansar en su Corazón de Niño, que pide cariño y amor, de la mano de María y José.

RECIBIR EL REINO DE DIOS COMO UN NIÑO

       Lucas 2, 12: “Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”           

       Mateo 18, 3: “Si no os hiciereis como niños no entraréis en el reino de los cielos”

       Isaías 66 12-13: “Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán; como un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo.”

       San Juan Pablo II 2 de julio de 1989, nos enseña a ponernos en manos de María para ser niños: “El Espíritu ha plasmado la santa humanidad de Cristo: su cuerpo y su alma, con toda la inteligencia, la voluntad, la capacidad de amar. En una palabra, ha plasmado su corazón.

       La humanidad de Cristo es también obra de la Virgen. El Espíritu plasmó el Corazón de Cristo en el seno de María, que colaboró activamente con Él como madre y como educadora.

       Como Madre, Ella se adhirió consciente y libremente al proyecto salvífico de Dios Padre, siguiendo en un silencio lleno de adoración, el misterio de la vida que en Ella había brotado y se desarrollaba.

       Como educadora, Ella plasmó el Corazón de su propio Hijo, introduciéndolo, junto con San José, en las tradiciones del pueblo elegido, inspirándole el amor a la ley del Señor, comunicándole la espiritualidad de los “pobres del Señor”. Ella lo ayudó a desarrollar su inteligencia y seguramente ejerció influjo en la formación de su temperamento.”

       Santa Teresa del Niño Jesús nos muestra el caminito, en carta a su Hna. María del Sagrado Corazón, 17 de septiembre de 1896.

       “Lo que agrada a Dios es verme amar mi pequeñez y mi pobreza, es la esperanza ciega que tengo en su misericordia. He aquí mi único tesoro. Para amar a Jesús, para ser su víctima de amor, cuanto más débil se es, sin deseos ni virtudes, tanto más cerca se está de las operaciones de este amor consumidor y transformante. El solo deseo de ser víctima basta, pero es necesario consentir en permanecer siempre pobres y sin fuerzas, y he ahí lo difícil, porque ¿dónde encontrar al verdadero pobre de espíritu? “Hay que buscarle muy lejos”, dijo el salmista. No dijo que hay que buscarle entre las grandes almas, sino “muy lejos”, es decir en la bajeza, en la nada. ¡Ah, permanezcamos, pues, muy lejos de todo lo que brilla, amemos nuestra pequeñez, deseemos no sentir nada; entonces seremos pobres de espíritu, y Jesús irá a buscarnos, por lejos que estemos, ¡y nos transformará en llamas de amor! La confianza, y nada más que la confianza, es la que debe conducirnos al amor”.

       Insiste en el mismo camino a su hermana Leonia, 12 de julio de 1896

       “Te aseguro que Dios es mucho mejor de lo que tú crees. Se contenta con una mirada, con un suspiro de amor. En cuanto a mí, la perfección me parece muy fácil de practicar, porque he comprendido que no hay que hacer más que ganar a Jesús por el corazón. Dios se hace mendigo de nuestro amor. Nos manifiesta que las más pequeñas acciones, hechas por amor, son las que cautivan su corazón. ¡Ah, si hubiese que hacer grandes cosas, cuánto se nos debería compadecer! ¡Pero qué felices somos, puesto que Jesús se deja encadenar por las más pequeñas!

       ¡Es tan dulce ayudar a Jesús con nuestros ligeros sacrificios, ayudarle a salvar las almas que él redimió al precio de su sangre y que sólo esperan nuestro socorro para no caer en el abismo!”

       San Manuel González nos enseña a acudir al Sagrario para ser niños. Obras completas 1127-1128: “Corazón de Jesús Sacramentado, en oración perpetua ante el Padre celestial, enséñanos a “hacer todo orando”, esto es, hablando contigo, dándote gusto, contando con tu misericordia o echándola de menos.

       Si heridos y maltrechos de los combates de la tentación, del dolor y del pecado, nos fuéramos al primer Sagrario que encontráramos y repitiéramos con fe y con ahínco de humilde confianza al Jesús bueno que allí mora, es decir, si orásemos en el Sagrario como se oraba en el Evangelio, estemos ciertos de que las maravillas de curaciones y resurrecciones del Evangelio se repetirían en cada Sagrario”.

       Dejémonos cuidar de San José como niños, Papa Francisco, “Patris Corde”: 2 Padre en la ternura: José vio a Jesús progresar día tras día «en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (Lc 2,52). Como hizo el Señor con Israel, así él “le enseñó a caminar, y lo tomaba en sus brazos: era para él como el padre que alza a un niño hasta sus mejillas, y se inclina hacia él para darle de comer” (cf. Os 11,3-4). Jesús vio la ternura de Dios en José”.

       Promesas del Corazón de Jesús a Santa Margarita M.ª de Alacoque: “Todos los divinos tesoros estarán abiertos para ellos”.

       Preguntas

    1. En la vigilia, ¿descanso como un niño en el Corazón de Jesús Sacramentado?
    2. ¿Medito la unidad de la infancia espiritual con la pequeñez de Jesús escondido en el Sagrario?
    3. ¿Vivo la intimidad con san José para crecer en la amistad con Jesús, María y los hermanos?

     

     

              Oración

        Padre mío, me abandono a Ti.
Haz de mí lo que quieras.

       Lo que hagas de mí te lo agradezco,
estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo.
Con tal que Tu voluntad se haga en mí
y en todas tus criaturas,
no deseo nada más, Dios mío.

        Pongo mi vida en Tus manos.
Te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque te amo,
y porque para mí amarte es darme,
entregarme en Tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque Tu eres mi Padre.