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Adoración Nocturna Española

 

Adorado sea el Santísimo Sacramento   

 Ave María Purísima  

 
 

 

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Temas de reflexión

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 Recrear su Corazón

        Recrear su Corazón. ¡Qué sublime tarea la nuestra en esta noche! Qué poder tan grande el de la adoración. Con un poco de amor, y este pequeño homenaje que hacemos con nuestra presencia, nuestras palabras y nuestros gestos… ¡¡podemos ser solaz y recreo del Corazón del mismo Dios!!

        Desde luego, hay pocas cosas más eficaces para elevarse a Dios que la adoración. La escala que nos dibuja Trelles es elocuente:

        "La adoración es un acto de homenaje y de amor que nos anticipa la bienaventuranza, y que concurre en cierto modo a reconciliar a la tierra con el cielo, haciendo de los hombres pecadores, contritos; de los conversos, justos; de los justos, santos; de los santos, ángeles; y de los hombres mortales, bienaventurados en germen. Porque la adoración es un tributo que sólo a Dios se debe, como dice la Biblia “Amarás al Señor tu Dios y a Él sólo adorarás”.

        Realmente es un acercamiento del Cielo a la Tierra, o del hombre a Dios. De pecadores a bienaventurados, pasando por la contrición, la justicia, la santidad, la conversación con los ángeles…. Nada más hermoso para el Corazón de Jesús que vernos crecer y madurar en su amor. ¡Qué más quiere él que ver cómo su sangre da fruto abundante en las almas!

        Pero también la adoración recrea el Corazón de Dios porque trata de reparar las ofensas que le duelen como propias, "expiar nuestros pecados con íntimo dolor del corazón". Jesús agradece nuestro consuelo en esta noche.

        Los fines del sacrificio de la Misa: latría (adoración), expiación (reparación) se completan con la impetración (intercesión) y la acción de gracias (eucaristía). Cuando velamos en la noche no hacemos sino prolongar estas intenciones en el silencio orante.

        "Quien adora, ama; y el que ama, conoce las ofensas que hizo al amado, y las siente, y se propone evitarlas; y se humilla ante su Dios con acatamiento; y humillándose atrae las gracias del cielo y las bendiciones del Señor sobre la tierra y acordándose de los cuatro fines del sacrificio que se reproduce místicamente en la Sagrado Forma, ofrece su corazón al Señor con aquella Hostia Pura y Santa, la sola agradable a Dios, uniendo a ella el que adora su obsequio razonable, como dice san Pablo"

        Qué alegría estar unidos todos en este cuádruple objetivo. Bienaventurados y mortales, ángeles, santos, contritos y pecadores, unos y otros alternamos en este homenaje de alabanza. Es un coro que resulta muy hermoso a los ojos de Jesús:

        "En este noble ejercicio no debemos olvidar que alternamos con los ángeles y reemplazamos a los justos recreando el amorosísimo Corazón de Jesús con nuestro culto humilde y reverente. Es la Eucaristía un sublime trono de amor en donde recibe corte el Rey de los Cielos. (…) Somos guardias de corps del divino Señor durante la noche y disfrutamos la dicha de asistirle y de rendirle solos homenaje, cuando otros reposan, puesto que aquí viene bien el Cantar de los cantares: “El Señor parece que duerme, pero su corazón vela”. (Trelles, LS 9 1878 p.141-144)

        Qué atrevido y audaz resulta Trelles a veces. En la Eucaristía, sublime trono de Amor, Jesús recibe corte de sus amantes. O, dicho de otra manera, la Iglesia hace la corte a su Amado en la noche… qué elocuente metáfora tan llena de significado. Diciéndole cosas bonitas, acompañándole con su presencia, poniéndose a su servicio para grandes obras. Qué dicha ser guardianes de corps de Cristo. La literalidad de las palabras es elocuente. Aquí hacemos guardia ante el mismo cuerpo del Señor.

        No dejemos de intentar recrear el Corazón de Jesús en esta noche. Apartémonos del pecado con el deseo y la determinación. Jesús ya está muy ofendido. Necesita almas que a cambio le den alegrías.

¿Qué fin del sacrificio de la Misa te resulta más familiar?
¿Qué cosas recrean el corazón humano?
¿Qué crees que le resulta más agradable a Dios?