Ideario

ADORADO SEA EL SANTISIMO  SACRAMENTO
AVE MARIA PURISIMA

 

 

 

Presentación

A )

Las Nociones

B )

Profesión de fe del adorador

C )

A. N. E. obra de la Iglesia

D )

Compromisos del Adorador

 

 

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Compromisos del adorador

 

Dijo Pablo VI a la Adoración Nocturna Española:

                                           

"Sabemos bien, amados hijos, que pasando largas horas junto a Jesús Sacramentado, vigilando en oración mientras el mundo exterior descansa, queréis dar a vuestra vida el complemento sobrenatural que la sublima, la enriquece, le da una nueva dimensión. Os expresamos nuestra complacencia y os alentamos a continuar en ese camino. Acrecentad así vuestro amor a Jesucristo, la fidelidad a la Iglesia, la unión con la Jerarquía, la entrega a los hombres hermanos."

Audiencia del 14 de mayo de 1975

               

 

34. SOBRE LAS PRÁCTICAS RELIGIOSAS que a todo cristiano obligatoriamente imponen la ley de Dios y los mandamientos de la Santa Madre Iglesia, voluntariamente nos obligamos:

 

— Como adoradores activos, a "asistir personalmente a una vigilia ordinaria mensual, y a las que establezca el Reglamento".

Estatutos, art. 6°

— O como adoradores honorarios, a "cooperar con nuestras oraciones y limosnas al turno que se nos asigne, en la forma que reglamentariamente se establezca."

Estatutos, art. 5°

— La Adoración Nocturna Española, "de acuerdo con su vocación contemplativa y expiatoria, promoverá otras formas de devoción y culto a la Sagrada Eucaristía en perfecta obediencia a la Jerarquía Eclesiástica."

Estatutos, art. 1°

35. COMUNIÓN FRECUENTE

Jesús, al anunciar la Eucaristía, dijo: "Si no comiereis la carne del hijo del hombre, y no bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros." (Jn 6, 53)

No señaló cuántas veces había que hacerlo.

La Iglesia, que exige bajo pecado mortal, comulgar por lo menos una vez al año, recomienda que se haga diariamente.

36. VISITAS AL SANTÍSIMO

"Durante el día no omitan los fieles el hacer la visita al Santísimo Sacramento, que debe estar reservado en el sitio más noble, con el máximo honor, en las iglesias conforme a las leyes litúrgicas; puesto que la visita es prueba de gratitud, signo de amor y deber de adoración a Cristo Nuestro Señor, allí presente."

PABLO VI,
Mysterium Fidei, núm. 67

37. COMPROMISO DE FIDELIDAD

Una vez al año, proclamamos públicamente:

"Soberano Dios y Señor:
Confiados en tu misericordia, prometemos defender el dogma de la Sagrada Eucaristía y las prerrogativas de la Virgen María, Madre de Dios, tal como nos enseña el magisterio de la Iglesia Católica.

Prometemos, además, leal acatamiento y obediencia a cuanto enseñen y manden en el ejercicio de su Santa Misión Apostólica nuestro padre el Papa y nuestros Obispos en comunión con la Santa Sede. Creemos, Señor; robustece nuestra fe.
Sálvanos, Señor, para que no perezcamos."

Estatutos, art. 15

38. EN DEFENSA DE LA FAMILIA CRISTIANA

Conscientes de que la familia, por ser la célula de toda sociedad organizada, está siendo objeto en nuestros días de los más furibundos ataques por parte de las fuerzas del mal, consideramos conveniente reafirmar ante el mundo de hoy el concepto cristiano de la familia, del matrimonio y del amor, tal como recientemente lo proclamó el Concilio Vaticano II.

Si la Eucaristía es el Sacramento del amor de Dios a los hombres, el matrimonio como Sacramento es la elevación del amor humano a la categoría de signo del amor recíproco entre Dios y su pueblo.

Si la Eucaristía es el Sacramento del cual y en orden al cual reciben su eficacia todos los demás, de la Eucaristía habrá de salir la fuerza que garantice la solidez, consistencia y fecundidad del amor, que, consagrado por el sacramento del Matrimonio, se realiza plenamente en la familia.

Si la Eucaristía es el banquete que reúne en torno al Padre a todos los miembros de la gran familia de los hijos de Dios, es razonable que al conjuro del amor a la Eucaristía, se convoque a los hombres de buena voluntad a una cruzada pacífica en favor de la familia.

39. SER TESTIGOS Y FERMENTO DE FRATERNIDAD

"Todos se completan en todos, pero sobre todo en Cristo su Cuerpo místico. Nuestras deficiencias personales se pierden en el conjunto y todo lo nuestro queda sublimado. Tal es el poder maravilloso de transformación que tiene Cristo cuando estamos en Él. Tal es el poder de la Asamblea Eucarística. La cual, aun dispersada en el mundo, ha de ser fermento de fraternidad y de justicia, es decir, de los valores del Reino.

Los convocados en torno al Señor reciben la encomienda de ser sus testigos para convertirse a su vez en convocadores; es el dinamismo de la experiencia vivida."

Mons. DELICADO BAEZA,
Arzobispo, de Valladolid
Semana de Espiritualidad. Toledo, 1978.

40. VIVIR LA ESPIRITUALIDAD ESPECÍFICA DEL ADORADOR

— Nuestra noche mensual de adoración sólo será válida si es expresión, consecuencia, reflejo y ofrenda de toda una actividad vital de adoración: devolver a Dios la vida recibida a lo largo de nuestros días, de nuestras alegrías o problemas, en cualquier instante o circunstancia.

— Concebida como vigilia, nos invita a una vida entregada al servicio de los demás, comprometida en las tareas temporales, pero poniendo siempre en ellas la nota trascendente de vida y esperanza.

El contacto con la Eucaristía nos pide sacrificio, presencia entregada, siempre a disposición de los demás. Compromiso de hacer presente al Señor haciéndonos presentes nosotros mismos: Ser en el mundo presencia de Cristo Salvador.

— Contemplando el misterio eucarístico desde la perspectiva de comunión con Cristo, descubrimos que la caridad, el amor, la comunión exigen de nosotros mucho más que actos pasajeros o actitudes que comprometen sólo la superficie de la personalidad: es uno mismo el que tiene que darse como una donación profunda y habitual.

— Como Obra de Iglesia, nos sentimos responsables con ella de ser para el mundo signo de amor salvador.

41. VIVIR EL TURNO COMO CÉLULA BASE DE IGLESIA

— Por la fraternidad viva y comunión de bienes entre sus miembros aún fuera de la Vigilia.

— Por el esfuerzo de integrarse en otras comunidades eclesiales, especialmente parroquia y Diócesis.

— Por la comunión vital con el Obispo, preocupándose por sus intenciones y por las de la Iglesia local y universal.

— Por la inyección hacia el mundo:

"La Eucaristía vivida tan intensamente en el silencio de la noche y en comunión íntima con los hermanos adoradores, las Laudes en las primeras horas de la mañana alabando al Señor... Todos ellos nos pueden dejar convenientemente preparados para proyectar nuestra fe en el centro de nuestras ocupaciones profesionales y en nuestra familia hasta el mes siguiente, en que volvamos a vivir, en el más amplio sentido de la palabra, la vigilia de nuestro Turno."

Jornadas de Espiritualidad de ANE

"Los fieles deben mantener en sus costumbres y en su vida lo que han recibido en la celebración eucarística por la fe y el Sacramento. Procurarán, pues, que su vida discurra con alegría en la fortaleza de ese alimento, participando en la Muerte y en la Resurrección del Señor. Así..., cada uno sea solicito en hacer buenas obras..., trabajando para impregnar al mundo del espíritu cristiano y también constituyéndose en testigo de Cristo, en toda circunstancia y en el corazón mismo de la convivencia humana."

Eucharisticum Mysterium, núm. 13
Cfr. Gaudium et Spes, núm. 43

42. EXIGENCIA DE RENOVACIÓN CONTINUA

El Adorador, como San Pablo, no piensa nunca haberlo conseguido todo ni ser ya perfecto (Fil 3, 12s); se cree siempre obligado a una continua renovación.

He aquí unos cuantos puntos clave de esta obligada y necesaria renovación:

— Que nuestra oración personal no sea solitaria, sino solidaria, inserta en toda la comunidad.

— Que nuestra oración comunitaria, alimentada con la Palabra y con el Pan compartido, se realice en el testimonio cristiano de nuestras vidas.

— Que la noche no se quede sólo en la noche, sino que invada todo el día y toda la vida.

— Que nuestra oración no sea solamente "rezar", sino "convertirse"; para que nuestra expresión salga del interior.

— Que la Adoración no sea sólo un acto que forma una piedad concreta, sino que esté dentro de todo el misterio eucarístico.

— Que esa lejanía de Dios que nos hace postrarnos ante Él no nos haga olvidar al Dios cercano, que se ha hecho Hombre, que es nuestro Hermano, que ora al Padre junto con nosotros y nosotros con El.

— Que el desagravio no se entienda como un sentirnos justos frente a los demás pecadores, sino solidarios y responsables con las miserias de toda la humanidad.

— Que la Adoración Nocturna no sea nuestra Obra para nosotros, sino algo abierto a todos aquellos que quieran adorar al Señor, incorporados o no a ella.

— Que aspiremos a ser como María: eficaces para la salvación, sin espectacularidad.

43. CAMINAR EN POS DE CRISTO

"La fe no es la contemplación de una verdad abstracta y lejana. La fe es el encuentro con una persona. Creer es aceptar a Cristo y seguirle. Es interpretar desde su existencia la nuestra.

Si la fe es seguir a Cristo, la contemplación de la Eucaristía es una interpelación a su seguimiento.

La Adoración no es preferentemente un rato de sentimiento más o menos fervoroso, sino una toma de conciencia de nuestro compromiso de caminar en pos de Cristo. Su existencia sacrificial en el amor nos apremia a hacer de nuestras vidas una réplica de la suya. Él exige el amor hasta el sacrificio, aun por aquellos que nos odian y persiguen, como un signo inequívoco y fehaciente ante el mundo de que somos sus discípulos.

La Eucaristía introduce al cristiano en el misterio envolvente del amor de Dios. Si su contemplación descubre la fidelidad de Dios que salva a pesar de las ingratitudes de los hombres, impulsa también al mismo tiempo a convertir nuestras vidas en Eucaristía; es decir, a ser en la familia y en la sociedad fermento de unidad en el amor."

Mons. LUIGI DADAGLIO,
Nuncio Apostólico de Su Santidad
Homilía en la Vigilia del Centenario de la
Adoración Nocturna Española en Zaragoza,
12 octubre 1979

COLOFÓN:

Quiera Dios que este IDEARIO DE LA ADORACIÓN NOCTURNA ESPAÑOLA sirva a todos los Adoradores y Adoradoras de España como punto de arranque para una espiritualidad cada día más exigente.