Ideario

ADORADO SEA EL SANTISIMO  SACRAMENTO
AVE MARIA PURISIMA

 

 

 

Presentación

A )

Las Nociones

B )

Profesión de fe del adorador

C )

A. N. E. obra de la Iglesia

D )

Compromisos del Adorador

 

 

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Las Nociones


1. LA ADORACIÓN NOCTURNA ES:

Una asociación de creyentes que, reunidos en grupos se turnan velando en las horas de la noche para adorar a Dios en representación de toda la humanidad y en nombre de toda la Iglesia, a través de Cristo y para agradecer al mismo Cristo, Dios y Hombre, su presencia en el Sacramento que los une al Sacrificio redentor.

2. LA ESPIRITUALIDAD DE LA ADORACIÓN

Las diversas espiritualidades dentro del cristianismo son diversas maneras de imitar a Cristo, o mejor, parcelas especializadas en una imitación que es imposible en su totalidad y en grado sumo. Cada forma de espiritualidad trata de cultivar con profundidad mayor la imitación de Cristo en alguna faceta particular de su fisonomía.

En este sentido, la espiritualidad propia de la Adoración Nocturna trata de imitar a Cristo adorador del Padre, que durante su vida mortal oraba frecuentemente de noche, y que ahora perpetúa su adoración, su intercesión y su sacrificio redentor en la Eucaristía.

3. ADORAR A DIOS ES:

"La actitud primordial del hombre ante la presencia de Dios. Es una sensación compleja y consciente, trenzada de humildad y compunción —por la conciencia de la propia pequeñez y pecaminosidad— y de veneración temerosa y agradecida a un tiempo —por la grandeza y santidad de Dios—, que se traduce en un homenaje jubiloso de todo el ser.

El gesto corporal —la postración, el caer de rodillas— y sobre todo la actitud del corazón, expresan la sumisión total y generosamente libre ante la soberanía absoluta de Dios."


Mons. DELICADO BAEZA,
Arzobispo de Valladolid
Conferencia del Centenario


"La actitud más civilizada, más culta, más humana y más religiosa de la criatura en relación con el Creador. Cuando no se adora y se contempla al Dios infinito, nos volvemos locos, porque caemos inevitablemente, fatalmente, en otras adoraciones que nos degradan.

La concreta adoración de la Eucaristía es connatural a la fe en la presencia del Señor en este Misterio. Si se cree de verdad que Jesús quiso quedarse sacramentalmente con nosotros, es necesario detenerse para manifestar nuestra gratitud, para rendirle homenaje de culto y devoción, para
obsequiarle con el tributo de las facultades del alma y de nuestro cuerpo, para meditar en lo que es y significa su presencia, para presentarle súplicas y ofrecerle alabanzas. Todo eso es adorar."


Emmo. Sr. Cardenal MARCELO GONZÁLEZ MARTÍN,
Arzobispo de Toledo
Conferencia del Centenario


Una actitud que compromete vitalmente a todo el hombre. Porque exige sujetar nuestro entendimiento a su verdad, nuestras decisiones a su voluntad, nuestro corazón para sentir con Él, y nuestra actividad para realizar sus planes de salvación.

4. LA ADORACIÓN EUCARÍSTICA ES:

— Afirmación expresa, ante los hombres, de nuestra fe en la presencia sacramental permanente de Cristo en la Eucaristía, que deriva del sacrificio y se ordena a la comunión.

— Búsqueda de una vivencia más intensa del misterio eucarístico para llenarnos de él y hacerlo vida en nosotros.

— Compromiso concreto de ser, con nuestra vida, testimonio de la realidad del amor de Dios presente entre los hombres.

"La adoración de Cristo en la Eucaristía es la consecuencia ineludible de su presencia real; es un deber y una obligación de la Iglesia que quiere agradecer la condescendencia de Dios al estar presente entre nosotros. San Agustín ha expresado este sentimiento deforma cabal cuando dice que no sólo no pecamos adorando la carne que Cristo nos da a comer, sino que pecamos no adorando."


J. A. SAYÉS,
La Presencia real de Cristo
en la Eucaristía
BAC, Madrid, 1976


"La. adoración eucarística es el reconocimiento agradecido y explícito de la presencia de Dios entre los hombres y es necesaria esta explicación para mantener viva la conciencia de la peculiaridad y del realismo de nuestra fe. La conciencia viva en la presencia de Cristo en la Eucaristía, prolongación sacramental de la Encarnación, ha permitido a la Iglesia seguir siendo fiel al misterio de la mediación salvífica del cuerpo de Cristo, por el que se asegura el realismo de nuestra participación sacramental en su sacrificio, se consuma la unidad de la Iglesia y se participa ya desde ahora en la gloria futura." (ibíd.)

5. SER ADORADOR ES:

— Disfrutar especialmente del regalo infinito que supone la presencia real de Jesús en el Santísimo Sacramento.

— Conversar personalmente con Él en su domicilio terrestre durante el silencio de la noche, como Nicodemo.

"Jesús no es una idea, ni un sentimiento, ni un recuerdo. Jesús es una persona viva siempre, y presente entre nosotros. "


JUAN PABLO II,
Discurso del 8.11.1978


"Si en el espíritu del Concilio está el atraer de nuevo más y más al pueblo a un culto eucarístico, mayormente centrado en la Misa, más penetrado de profundo sentido pascual, más orientado hacia la plenitud de su significación misteriosa, de prolongación del sacrificio de la Cruz, no por eso el culto de adoración ha de dejar de ser tan vivo, tan operante como antes... Cristo personalmente presente, junto a la luz vacilante de la lámpara solitaria, sigue exigiendo una respuesta personal, invitando al diálogo a los que le adoran con fe."


PABLO VI,
Radiomensaje al VII Congreso
Eucarístico Nacional del Perú 30.8.1965


— Sentir la alegría de hospedarle en nuestra propia casa como el publicano Zaqueo o como los hermanos de Betania.

— Comprometerse activamente con Jesús para realizar entre los hombres su mandamiento de amor, y para construir el Reino de Dios en la tierra.

6. LA VOCACIÓN ESPECÍFICA DEL ADORADOR NOCTURNO

— Como Adoradores, ejercemos ante Dios lo que constituye un deber de toda creatura racional: reconocer que Dios es Dios, que es nuestro Creador, nuestro Señor y nuestro Padre; reconocer la soberanía de Dios sobre todas las cosas y sobre nuestra vida, que dependemos de Él y suyos somos, que le pertenecemos total y exclusivamente; reconocer también que Dios es nuestro Salvador en Cristo y nuestro destino.

— Como Adoradores Nocturnos, que adoramos velando, estamos cumpliendo la misión escatológica de la Iglesia, Esposa de Cristo, que debe estar amorosamente atenta a la venida del Señor:

"Dichosos los siervos que el Señor al venir encuentra despiertos; yo os aseguro que se ceñirá, los liará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá.
Y si viene en la segunda vigilia o en la tercera, y los encuentra así, dichosos ellos."


Lc 12,37-38


— Como Adoradores agrupados en Turnos, con días de vigilia señalados y cubriendo distintas horas de vela, debemos sentirnos dentro de la Iglesia cumplidores de la misión que a Ésta encargó el Señor cuando pidió que oráramos ininterrumpidamente:

"También se ha de conservar aquella forma de adoración, muy digna de alabanza, en que los miembros de la comunidad se van turnando de uno en uno o de dos en dos, porque también de esta forma, según las normas del instituto aprobado por la Iglesia, ellos adoran y ruegan a Cristo el Señor en el Sacramento, en nombre de toda la comunidad y de la Iglesia."


Ritual del culto a la Eucaristía,
núm. 90, párrafo 2.°


"Llevamos en la entraña de nuestra propia vida el espíritu comunitario que es la esencia misma de la Iglesia: juntos rezamos, juntos cantamos, juntos damos gracias, juntos lloramos nuestros pecados y nuestras miserias, y juntos nuestros corazones piden a Dios las gracias necesarias para la salvación de los hombres."


Mons. ÁNGEL SUQUÍA,
Arzobispo de Santiago de Compostela
Conferencia del Centenario


La identidad del Adorador se define por lo que cree, por lo que practica y por los compromisos que acepta en el quehacer eclesial.