Ideario

ADORADO SEA EL SANTISIMO  SACRAMENTO
AVE MARIA PURISIMA

 

 

 

Presentación

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Las Nociones

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Profesión de fe del adorador

C )

A. N. E. obra de la Iglesia

D )

Compromisos del Adorador

 

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Profesión de fe Eucarística del adorador

 

7. EL MISTERIO DE LA FE

Creemos todo lo que cree y enseña como revelado por Dios el Magisterio infalible de la Iglesia. Explícita y especialmente, hacemos profesión de las verdades de fe relacionados con el Misterio Eucarístico.

"Nuestro Salvador, en la Última Cena, la noche que le traicionaban, instituyó el sacrificio Eucarístico de su Cuerpo y Sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la Cruz, y a confiar así a su Esposa la Iglesia el memorial de su muerte y Resurrección: Sacramento de piedad, Signo de unidad, Vínculo de caridad, Banquete pascual, en el que se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura."


CONCILIO VATICANO II
Const. Sagrada Liturgia, 47


La Eucaristía es un altísimo misterio; más aún, hablando con propiedad, como dice la Sagrada Liturgia, el Misterio de la Fe...

"Es, pues, necesario que nos acerquemos particularmente a este Misterio, con humilde reverencia, no buscando razones humanas que deben callar, sino adhiriéndose firmemente a la Revelación divina."


PABLO VI,
Mysterium Fidei, núm. 15-16


"No es lícito ni en el pensamiento ni en la vida ni en la acción quitar a este Sacramento, verdaderamente santísimo, su dimensión plena y su significado esencial. Es al mismo tiempo Sacramento-Sacrificio, Sacramento-Comunión, Sacramento-Presencia."


JUAN PABLO II,
Redemptor Hominis, núm. 20


8. SACRAMENTO-SACRIFICIO

Nosotros "creemos que la Misa celebrada por el sacerdote, representante de la persona de Cristo en virtud del poder recibido por el Sacramento del Orden, y ofrecida por él en nombre de Cristo y de los miembros de su Cuerpo Místico, es el sacrificio del calvario hecho presente sacramentalmente en nuestros altares."


PABLO VI,
Credo del pueblo de Dios, núm. 24


"En este sacramento se renueva continuamente el misterio del sacrificio que Cristo hizo de sí mismo al Padre sobre el altar de la cruz, sacrificio que el Padre aceptó, cambiando esta entrega total de su Hijo, que se hizo obediente hasta la muerte, con su entrega paternal, es decir, con el don de la vida nueva e inmortal en la resurrección.

Aquella vida nueva que implica la glorificación corporal de Cristo resucitado se ha hecho signo eficaz del nuevo don concedido a la humanidad, Don que es el Espíritu Santo, mediante el cual la vida divina que el Padre tiene en Sí y que da a su Hijo es comunicada a todos los hombres que están unidos a Cristo. La Eucaristía es el sacramento más perfecto de la unión."


JUAN PABLO II,
Redernptor Hominis, núm. 20


9. SACRAMENTO-COMUNIÓN

Creemos que la comunión es el alimento de la vida divina en nosotros, conforme a la enseñanza del Señor, que dijo:

"Yo soy el Pan de la vida.
Vuestros padres comieron el mana en el desierto y murieron, éste es el pan, que baja del cielo, para que uno coma de él y no muera. Yo soy el Pan vivo bajado del cielo, si uno come de este pan, vivirá para siempre, y el Pan que Yo daré es mi carne por la vida del mundo". Entonces los judíos discutían entre ellos diciendo:

¿Cómo puede darnos su carne para comer?
Pero Jesús les dijo:

"Os doy mi palabra,
si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros.
El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.
Pues mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.

El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en Mí, y Yo en él. Como me envió el Padre que vive, y Yo vivo por el Padre. Así también el que me come, vivirá por mí. Este es el Panqué ha bajado del cielo, no como el que comieron vuestros padres y murieron, el que come este Pan, vivirá eternamente."


Jn 6,48-58


"La más perfecta participación de la celebración eucarística es la Comunión sacramental recibida dentro de la Misa. Esto resplandece con mayor claridad por razón del signo, cuando los fieles, después de la comunión del Sacerdote, reciben del mismo Sacrificio el Cuerpo del Señor."


Ritual del Culto a la Eucaristía, núm. 13, párrafo 1;
Cfr. Sacrosanctum Concilium, número 56


"La Eucaristía es el Sacramento de la comunión. Cristo se da a Sí mismo a cada uno de nosotros, que lo recibimos bajo las especies eucarísticas. Se da a Sí mismo a cada uno de nosotros que comemos el manjar eucarístico y bebemos la bebida eucarística. Este comer es signo de la Comunión. Es signo de la unión espiritual en la que el hombre recibe a Cristo, se le ofrece la participación, en su espíritu, encuentra de nuevo en Él particularmente íntima la relación con el Padre: Siente particularmente cercano el acceso a Él...

La comunión es un vínculo bilateral. No sólo recibimos a Cristo, sino que también Cristo recibe a cada uno de nosotros. Por así decirlo, Él acepta siempre en este Sacramento al hombre, lo hace su amigo."


JUAN PABLO II,
Cateq. 13-6-79


10. SACRAMENTO PRESENCIA REAL PERMANENTE

"Creemos que, como el Pan y el Vino consagrados por el Señor en la Última Cena se convirtieron en su Cuerpo y en su Sangre, que en seguida iban a ser ofrecidos por nosotros en la Cruz, así también el Pan y el Vino consagrados por el Sacerdote se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, sentado gloriosamente en los cielos, y creemos que la presencia misteriosa del Señor, bajo la apariencia de aquellas cosas, que continúan apareciendo a nuestros sentidos de la misma manera que antes, es verdadera, real y sustancial."


PABLO VI,
Credo del Pueblo de Dios, número 24


"Pero en el sacrificio eucarístico está presente sobre todo bajo las especies eucarísticas. En este Sacramento, en efecto, de modo singular el Cristo total e íntegro, Dios y Hombre, se halla presente sustancial y permanentemente. Esta presencia de Cristo bajo las especies, se dice "real" no por exclusión, como si las otras no fueran "reales"', sino por excelencia."


Eucharisticum Mysterium, núm. 9


"Pero, además la celebración de la Eucaristía en el Sacrificio de la Misa es realmente el origen y el fin del culto que se le tributa fuera de la Misa. Porque Cristo, el Señor, que se inmola en el mismo sacrificio de la Misa, cuando comienza a estar sacramentalmente presente como alimento espiritual de los fieles, bajo las especies de pan y vino, también una vez ofrecido el Sacrificio mientras la Eucaristía se conserva en las iglesias y oratorios, es verdaderamente el Emmanuel, es decir, "Dios-con-nosotros". Pues día y noche está en medio de nosotros, habita con nosotros lleno de gracia y de verdad."


Ritual del Culto a la Eucaristía, núm. 2


La Eucaristía es Presencia real de:

...Jesús Mediador:

Es el único Mediador entre Dios y los hombres:

"Hay un solo Dios, y también un solo Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también que se entregó a Sí mismo como rescate por todos."


Tím 2,5s. Cfr. Heb 8, 6.9.15


Por eso nosotros todo lo hacemos a través de Él, como nos enseñó S. Pablo:

"Todo cuanto hagáis, de palabra o de obra, hacedlo todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre." .


Col. 3,17. Cfr. Ef5,19s


Y todo lo pedimos en su nombre, como Él mismo nos mandó:

"Yo os aseguro: lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis."


Jn 16,23ss. Cfr. Jn 14,13.15.16


...Jesús Amigo

Él se ha dicho nuestro amigo:

"Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que Yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo, a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer."


Jn 15,13-15


...Jesús Maestro y Señor

Él es nuestro único Maestro (Mt 23,8), de quien tenemos que aprender, sobre todo la manera de comportarnos:

"Vosotros me llamáis el Maestro y el Señor y, decís bien, porque lo soy. Pues si Yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros. Os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como Yo he hecho con vosotros."


Jn 13,131-15


...Jesús Camino

Él mismo lo dijo:

"Yo soy el camino, la verdad y la vida." 
Jn 14,6

Jesús es el Camino, el único Camino para ir al Padre:

"Nadie va al Padre sino por Mí."
Jn 14,6

Cristo es el Camino porque predicó a los hombres cuál es el comportamiento que nos lleva a Dios.

Pero sobre todo Cristo es el Camino por su vida. No se limitó a trazar en un mapa el itinerario para ir a Dios, Él mismo construyó el sendero.

Y lo hizo sin ayuda de máquinas, sin piedras y sin asfaltos, simplemente caminando: "...se hace camino al andar" —dijo el poeta— y Jesús hizo el camino... andándolo primero El.

San Pablo resalta esta verdad, cuando en Fil 2, 6-11 presenta a Cristo desandando el camino de perdición seguido por Adán.

Adán, puro hombre y siervo del Creador por naturaleza, ambicionó ser Dios; Jesús, Dios verdadero. Dueño y Señor de todo, se hizo pobre y esclavo.

El afán de ser como Dios, ensoberbeció a Adán, que desobedeció acarreándonos con ello la muerte; Cristo se humilló y obedeció sometiéndose por obediencia a la misma muerte que nos devolvió la vida.

Esa trayectoria de Cristo, es nuestro Camino.

...Jesús Salvador

"No hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres por el que nosotros podamos ser salvados."


Hechos 4,12


"La gracia de Dios se ha manifestado ahora con la manifestación de nuestro salvador Cristo Jesús, quien ha destruido la muerte y ha hecho irradiar luz de vida y de inmortalidad. "


2Tim 1,10


...Jesús que vuelve

"Cada vez que coméis este pan y bebéis este cáliz anunciáis la muerte del Señor hasta que vuelva."


ICor 11,26


"Voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo para que donde esté Yo estéis también vosotros."


Jn 14,2-3


11. LATRANSUSTANCIACIÓN

Creemos que "por la consagración del pan y del vino se hace la conversión de toda la sustancia del pan en la sustancia de Cristo Nuestro Señor, y de toda la sustancia del vino en la sustancia de su Sangre: conversión que ha sido llamada por la Santa Iglesia Católica conveniente y propiamente transustanciación."


Concilio de Trento, sesión 13, capítulo 4


"Por ella las especies de pan y de vino adquieren un nuevo significado y un nuevo fin, en cuanto contienen una «realidad»."


PABLO VI,
Mysterium Fidei, núm. 47


12. EL SACERDOCIO MINISTERIAL Y EL SACERDOCIO DE LOS FIELES

Confesamos que "aquella inmolación incruenta por la que, proferidas las palabras de la consagración, Cristo se hace presente sobre el altar en estado de víctima, es realizada por solo el sacerdote en cuanto representa a la persona de Cristo, no en nombre de los fieles cristianos. Pero una vez que el sacerdote pone la Víctima Divina sobre el altar, la ofrece como oblación a Dios Padre para la gloria de la Santísima Trinidad y para bien de la Iglesia.

En esta oblación estrictamente dicha, participan los fieles a su modo y por doble razón: porque no sólo por manos del sacerdote, sino con él en cierto modo ofrecen también el sacrificio, por la cual participación también la oblación del pueblo forma parte del culto litúrgico mismo."


PÍO XII,
Encíclica Mediator Dei.
Cfr, Denzinger, núm, 2.300


"El sacerdocio ministerial, en virtud de la sagrada potestad de que goza, modela y dirige al pueblo sacerdotal, efectúa el sacrificio eucarístico ofreciéndolo a Dios en nombre de todo el pueblo; los fieles, en cambio, en virtud de su sacerdocio real, asisten a la oblación de la eucaristía, y lo ejercen en la recepción de los sacramentos, en la oración y acción de gracias, con el testimonio de una vida santa, con la abnegación y caridad operante."


CONCILIO VATICANO II
Constitución Lumen Gentium, núm. 10


"Hijos de Dios, hijos de adopción, a su semejanza (de Cristo) llegamos a ser al mismo tiempo reino y sacerdotes, obtenemos el sacerdocio regio, es decir, participamos en la única e irreversible devolución del hombre y del mundo al Padre, que Él, Hijo eterno y al mismo tiempo verdadero Hombre, hizo de una vez para siempre."


JUAN PABLO II,
Redemptor Hominis, núm. 20


13. CULTO ACTUAL A LA EUCARISTÍA

"El culto al gran Sacramento en torno a la presencia real es un tesoro que no podemos dejar pasar como flor que hubiera ya llegado a su otoño. La sensibilidad del pueblo cristiano, que gusta de la grandiosidad de los Congresos Eucarísticos Internacionales y se recrea con el humilde saludo popular de ¡ALABADO SEA EL SANTÍSIMO SACRAMENTO!, esas velas de Adoradores Nocturnos ante la Custodia; tantas capillas o iglesias que, teniendo al Señor de manifiesto, invitan al coloquio personal; las visitas al Santísimo que dan calor espiritual a la jornada, la belleza de las Procesiones del Corpus; todas estas son cosas de tanta tradición en la Iglesia, de tanta eficacia santificadora, que —aunque susceptibles de adaptación— nunca se habrá de renunciar a ellas."


PABLO VI,
Radiomensaje al Vil Congreso
Eucarístico Nacional del Perú 30.8.1965


14. LA EUCARISTÍA Y LA IGLESIA

— La Eucaristía es el centro de la vida de la Iglesia

"Pues si la Sagrada Liturgia ocupa el primer puesto en la vida de la Iglesia, el Misterio Eucarístico es como el corazón y el centro de la Sagrada Liturgia, por cuanto es la fuente de la vida que nos purifica y nos fortalece de modo que vivamos no ya para nosotros, sino para Dios y nos unamos entre nosotros mismos con estrechísima caridad. "


PABLO VI,
Mysteríum Fidei, núm. 3


— La Eucaristía construye la Iglesia

"Es verdad esencial no sólo doctrinal, sino también exístencial, que la Eucaristía construye la Iglesia, y la construye como auténtica comunidad del Pueblo de Dios, como asamblea de los fieles, marcada por el mismo carácter de unidad, del cual participaron los Apóstoles y los primeros discípulos del Señor. La Eucaristía la construye y la regenera a base del sacrificio de Cristo mismo, porque conmemora su muerte en la cruz."


JUAN PABLO II,
Redemptor Hominis, núm. 20,
Cfr. Lumen Gentium, núm. 11


— Cristo en el tabernáculo es el eje del Cuerpo místico

"La presencia de Cristo en el tabernáculo ejerce, por otra parte, la función de centro perenne de su Cuerpo místico. Es cierto que éste se nutre de la comunión sacramental del cuerpo personal de Cristo, pero el Cuerpo místico no se contenta con un encuentro ocasional, sino con una presencia continua y perenne de su cabeza. Dice Pablo VI en la Mysteriurn Fidei que:
«La Eucaristía es conservada en los templos y oratorios como el centro espiritual de la comunidad religiosa y parroquial, más aún, de la Iglesia universal y de toda la humanidad, puesto que bajo el velo de las sagradas especies contiene a Cristo cabeza invisible de la Iglesia, Redentor del mundo, centro de todos los corazones, por quien son todas las cosas y nosotros por Él.»" (1 Cor 8,6.)


J. A. SAYÉS,
La Presencia real de Cristo en la Eucaristía.
BAC, Madrid, 1976, pág. 310


"El empeño esencial y, sobre todo, la gracia visible y fuente de ln fuerza sobrenatural de la Iglesia como Pueblo de Dios, es el perseverar y el avanzar constantemente en la vida y en la piedad encáusticas y desarrollarse espiritualmente en el clima de la Eucaristía."


JUAN PABLO II,
Redemptor Hominis, núrn. 20


15. LA EUCARISTÍA Y MARÍA

Profesamos especial devoción a:

"La Santísima Virgen María, de la que Cristo Señor tomó aquella Carne que en este Sacramento, bajo las especies del Pan y del Vino, está contenida, ofrecida y comida."


PABLO VI,
Mysteríum Fidei, núm. 76


"María está, presente con la Iglesia, y como Madre de la Iglesia, en todas nuestras celebraciones eucarísticas. Así como Iglesia y Eucaristía son un binomio inseparable, lo mismo se puede decir del binomio María y Eucaristía. Por eso el recuerdo de María en la celebración eucarística es unánime, ya desde la antigüedad, en las Iglesias de Oriente y Occidente."


JUAN PABLO II,
Encíclica Ecciesía de Eucharistia, núm. 57


"María estuvo junto a la cruz (Cf. Jn 19,15) sufriendo profundamente con su Unigénito y asociándose con ánimo materno a su sacrificio, adhiriéndose amorosamente a la inmolación de la víctima por Ella engendrada y ofreciéndola Ella misma al Padre Eterno. Para perpetuar en los siglos el Sacrificio de la Cruz, el Salvador instituyó el Sacrificio Eucarístico, memorial de su muerte y resurrección, y lo confió a la Iglesia su Esposa, la cual, sobre todo el domingo, convoca a los fieles para celebrar la Pascua del Señor hasta que Él venga: lo que cumple la Iglesia en comunión con los santos del cielo y, en primer lugar, con la bienaventurada Virgen, de la que imita la caridad ardiente y la fe inquebrantable."


PABLO VI,
Marialis cultus, núm. 20


"María, la primera creyente, que día a día en el silencio de su meditación contempla y adora la divinidad oculta tras los velos de la humanidad, es el modelo del verdadero adorador de la Eucaristía. También el creyente experimenta la dificultad de descubrir la presencia de Cristo tras los velos sacramentales. Su meditación callada e iluminada por la fe le conducirá al conocimiento de la grandeza de esta nueva y genial encarnación, que se verifica en la Eucaristía.
Mas así como a María la fe le lleva al amor y el amor a la compenetración con Jesús en la obra de la Redención, el Adorador, que contempla al Dios inmolado en la Eucaristía, sentirá el deseo agradecido de unirse a Cristo en su dolor para convertir la existencia propia en verdadera eucaristía por sus hermanos los hombres."


Mons. LUIGI DADAGLIO,
Nuncio Apostólico de Su Santidad
Homilía en la Vigilia del Centenario de la
Adoración Nocturna Española en Zaragoza,
12 octubre 1979


"Hay una analogía profunda entre el fíat pronunciado por María a las palabras del ángel y el amén que cada fiel pronuncia cuando recibe el Cuerpo del Señor. A María se le pidió creer que quien Ella concibió 'por obra del Espíritu Santo' era el Hijo de Dios. En continuidad con la fe de la Virgen, se nos pide a nosotros en el Misterio Eucarístico creer que el mismo Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María, se hace presente con todo su ser humano-divino bajo las especies del pan y del vino."


JUAN PABLO II,
Encíclica Ecclesia de Eucharistia, núm. 55


"¿Cómo imaginar los sentimientos de María al escuchar de la boca de Pedro, Juan, Santiago y los otros Apóstoles las palabras de la Última Cena: 'Este es mi Cuerpo que es entregado por vosotros'? Aquel Cuerpo entregado como sacrificio y presente en los signos sacramentales era el mismo Cuerpo concebido en su seno. Recibir la Eucaristía debía significar para María como si acogiera de nuevo en su seno el corazón que había latido al unísono con el suyo, y revivir lo que había experimentado en primera persona al pie de la cruz".


JUAN PABLO II,
Encíclica Ecclesia de Eucharistia, núm. 56