Temas de reflexión

ADORADO SEA EL SANTISIMO  SACRAMENTO
AVE MARIA PURISIMA

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DICHOSOS LOS MISERICORDIOSOS

    "Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia" (Mt 5,7). Hablar de misericordia es prácticamente un lugar común en la Escritura. Se encuentran hasta trescientas citas bíblicas que se traducen por "misericordia". Mientras los filósofos grecorromanos consideran la misericordia como cierta tristeza o sufrimiento ante el mal ajeno y piensan que es un signo de debilidad, el Nuevo Testamento retoma el concepto inicial de compasión ante las necesidades físicas y morales del prójimo con el empeño de solucionarlas. San Pablo define a Dios como "Padre de las misericordias" y "rico en misericordia". Con frecuencia Jesús realiza los milagros por compasión. San Lucas es el autor del "Evangelio de la misericordia", relata las principales parábolas de la misericordia como la de la oveja y la dracma perdidas, el padre bueno y el hijo pródigo, y máximas como "sed, pues, misericordiosos como también vuestro Padre es misericordioso" o "tratad a los hombres de la misma manera que quisierais que ellos os traten a vosotros".

    ¿Qué significa exactamente el término "misericordia"? San Agustín, que experimentó a fondo la misericordia de Dios, la define como "cierta compasión de la miseria ajena que nos impulsa a socorrerla si podemos". Textualmente misericordia significa "corazón apenado"; tener misericordia es ser compasivo, "padecer-con" quien sufre miserias físicas o morales, tratando de hacer lo que esté en nuestra mano por evitarlas o aminorarlas.

    La misericordia no es una actitud exclusivamente cristiana, cualquier ser humano, bien constituido, es capaz de compadecerse y de paliar el mal que afecta a los demás. Para quien intenta hacer vida de su vida el mensaje cristiano, el significado de la misericordia tiene un .modelo último: el mismo Dios, Padre de bondad y de misericordia.

    La misericordia cristiana es, en realidad, un aspecto de la caridad. La compasión es un acto interno de amor al prójimo que mueve a actuar. A simple vista podría parecer que la justicia se opone a la misericordia, porque ésta tiende a excederse en la ayuda al prójimo por encima de lo estrictamente debido; en realidad, la misericordia supera con creces a la justicia, obra más allá de lo justo. Dios no es injusto al obrar con misericordia, ésta supera toda justicia, y ¡pobres de nosotros si no fuera así! Pero la misericordia no se queda en una escueta actitud de compasión, la misericordia se identifica con la superabundancia de la caridad.

    Son muchas las miserias que se ciernen sobre hombres y mujeres de nuestro tiempo, que nos golpean a diario y se nos meten en casa con los medios de comunicación. Pero, ¿como compadecerse de manera efectiva y no sólo afectiva de los males ajenos? Un buen modo de hacerlo sería tener en cuenta las "obras de misericordia", tanto las siete espirituales como las materiales. Entre las primeras: enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesite, corregir al que se equivoca, perdonar las injurias, consolar al triste, tener paciencia con los defectos ajenos y rezar por los vivos y difuntos. Las obras de misericordia corporales se concretan en: cuidar a los enfermos, proporcionar comida, bebida y vestido al que tiene necesidad, dar posada al peregrino, redimir al cautivo y enterrar a los muertos. Jesucristo nos da ejemplo, como ser misericordioso, cuando multiplica los panes y los peces para dar de comer a la muchedumbre que le seguía, o cuando desde la cruz pide a Dios Padre que perdone a quienes le han crucificado.

    Cada persona que integra nuestra sociedad aspira a ser feliz, a ser "bienaventurado". El mejor camino, el más seguro para alcanzar la felicidad en esta vida y en la otra, es interesarse por la felicidad ajena, "padeciendo-con" los demás sus males físicos o morales, buscando una solución, una salida. Cruzarse de brazos es una manifestación de egoísmo "puro y duro". Tener misericordia o compadecerse estará siempre de actualidad... pero ¿cómo vivir ahora las obras de misericordia?, no es tan difícil. Redimir al cautivo no es una misión exclusiva de quienes atienden las cárceles, pero siempre se puede ayudar a desintoxicarse a un alcohólico o drogadicto, atender a una madre soltera para evitar un aborto, adoptar un niño...

Cuestionario

  1. ¿Me he fijado en el alcance de la estricta justicia y de la misericordia o de la caridad, al estilo de Jesús?
  2. Las obras de misericordia corporales y espirituales. ¿Con cuál me quedo? ¿Cuál de ellas practico habitualmente?