Temas de reflexión

ADORADO SEA EL SANTISIMO  SACRAMENTO
AVE MARIA PURISIMA

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DICHOSOS LOS PERSEGUIDOS POR CAUSA DE LA JUSTICIA

    "Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos" (Mt 5,l0). "Dichosos vosotros cuando os odien los hombres y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre por infame, por causa del Hijo del Hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas" (Lc 6,22-23). Vivimos en una época terrorífica. Parece que los cuatro jinetes del Apocalipsis nos afligen. La guerra nos azota por todas partes, la guerra que creíamos ya superada y pasada a la historia como una abominación de otros tiempos, pero la guerra persiste. A la guerra se suma el terrorismo, en cualquier sitio donde prenda una chispa de nacionalismo o impere un fanatismo religioso. También nos aflige la peste, consecuencia hoy de los más repugnantes vicios desencadenados. Consecuencia de la droga, que poco a poco destruye al ser humano, consecuencia del sida, la auténtica peste de nuestros días. ¿Cuál sería hoy la actitud de Jesucristo en este mundo en que vivimos, mundo que sin ser esencialmente malo recibe los zarpazos del mal en muchas de sus infelices criaturas? ¿Podría el Señor desatender a estas víctimas del vicio? Seguro que trataría de redimirlos en su infortunio, pero condenando sin paliativos los vicios que los llevaron a esta situación y sobre todo a los impíos mercaderes que hicieron de esta peste un lucro económico, estos sí que serían aborrecidos por quien no nació para aborrecer a nadie.

    También el hambre azota al mundo de hoy, y los hambrientos figuran en las bienaventuranzas y son llamados "dichosos" porque su sufrimiento será recompensado. Pero el hambre por sí solo no es un bien si no se acompaña por el deseo de la justicia. El hambre se sitúa hoy en el tercer mundo, y especialmente en África, y el hambre ha traído a su vez la emigración, con todos los problemas que ella lleva consigo.

    "Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos" coincide con la otra bienaventuranza: "Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados". La bienaventuranza "Dichosos los perseguidos por causa de la justicia" es un tanto extraña y paradójica, porque en ella se unen el drama de la persecución y la exaltación del martirio que conduce a la gloria eterna.. La justicia es alteridad, se ejerce en relación con otro u otros. Es virtud altruista, al paso que las otras bienaventuranzas preconizan virtudes más individualistas.

    La justicia es una virtud social. Los romanos decían "a cada uno lo suyo". Esta característica de la justicia hace que se la mire con preferencia a la caridad. Esta aparece infravalorada como algo supererogatorio, que no obliga, que no se puede exigir, que se da por añadidura. Al decir esto se exalta la caridad, que es un plus, un don, una gracia, pero al ser gratuita no cabe reivindicarla. En el común sentir se prefiere la justicia que se me debe y puedo reivindicar.

    Muchos aman a Dios aunque no crean en El si en su conducta aman la justicia. "¿Cuando, Señor, te hemos amado?"... Cuando habéis practicado la justicia. "¿Cuándo, Señor, te hemos despreciado, nosotros que siempre te nombramos?"... Cuando habéis despreciado la justicia. "Obras son amores, y no buenas razones".

    Al hablar Jesús de "los perseguidos por causa de la justicia" se refiere especialmente a los perseguidos por defenderle, proclamar su doctrina y seguirle por encima de cualquier otra imposición humana. Esta persecución es la que, en caso extremo, conduce al martirio, que tampoco ha desparecido en nuestros días, si bien sin la intensidad que tuvo cuando el Imperio Romano quiso cortar de raíz que se extendiera la nueva religión del Crucificado. Persecuciones religiosas pueden seguir existiendo en el mundo y de hecho existen entre pueblos donde se mezclan pugnas políticas, problemas territoriales y fundamentalismos religiosos. El caldo de cultivo que todos estos fenómenos preparan sigue latente y los litigios pendientes entre hebreos y musulmanes son prueba de ello.

    Hoy día sigue vigente el tema de la justicia, que tanta importancia tuvo para quien dictó en el sermón de la montaña las bienaventuranzas para consuelo de la humanidad.

Cuestionario

  1. Hoy la religión cristiana no es perseguida tan públicamente, pero sí de una manera solapada. ¿Cuál es mi actitud?
  2. Ser mártir con derramamiento de sangre no es lo habitual, ¿pero me manifiesto en toda circunstancia como cristiano convencido?