Afecto entrañable.
Todo este año hemos estado meditando textos de nuestro fundador en los que nos habla de la relación entre la Eucaristía el Corazón de Jesús. Hoy nos anima a vivir de veras nuestra vocación de adoradores de ambos. En el murmullo de los salmos del Rey David, pero también como los fuertes de Israel que velaban el descanso del Rey Salomón.
Así podemos desagraviar tantas blasfemias o palabras indiferentes con las que se ofende a nuestro Señor, así como acompañarle en su soledad en la noche. En nuestras vigilias oramos con la liturgia, y meditamos en silencio las verdades eternas, nuestro único fin es que en el corazón nazcan afectos entrañables hacia el Corazón de Cristo. De su parte, podemos decir que ya está hecho el trabajo, Él nos acoge con entrañas de Misericordia cada vez que acudimos a los pies de su trono.
"Muy bella es la tarea de los que levantan sus manos a Dios en la callada noche, y lo bendicen cantando los Salmos de David y ofreciendo al Señor los corderillos de sus labios para desagraviarles de los ultrajes que recibe en el Sacramento de su amor. Pero es más bella, mucho más bella la acción de estos vigilantes nocturnos y custodios privilegiados del Dios Hostia, si aprovechan su tiempo en la consideración de las verdades eternas, por tal de producir en su alma sentimientos de compasión, y afectos enderezados al Corazón de Jesucristo, que los espera con ansia, para retribuir a los que se los envían con dones espirituales que se reflejarán en la vida entera. Esta es el alma de la adoración nocturna, y todo lo que esto no sea, desdice de nuestra vocación."
Hemos de conseguir que nuestras palabras sean expresión de verdaderos sentimientos, que lo vocal sea verdaderamente cordial, que lo exterior responda a lo interior. Hemos de pedir una conexión directa con el mismo Cristo que nos ha traído hoy aquí.
"Es preciso ¿por qué no decirlo así? Es preciso que el espíritu se fije, que el corazón se mueva en la región elevada que conviene al que consagra su tiempo a custodiar aquel lecho del verdadero Salomón en torno del cual vigilaban los fuertes de Israel. Es indispensable que correspondamos a nuestra vocación, no sólo enviando al Señor un menaje material o maquinal con las palabras del Rey David, sino aspiraciones del alma, latidos vivos del corazón que nos pongan, por decirlo así, en contacto con el Dios humano y en relación con Él de espíritu a espíritu, de alma a alma, de corazón a corazón. Porque allí (en la Hostia) late un alma de hombre. Porque allí palpita de un modo místico pero real el corazón humano de Jesucristo, que requiere de nosotros esa amistad íntima, ese afecto entrañable que establece la simpatía de un hombre a otro hombre, cuando los vínculos de la carne, o los atractivos invencibles que establecen la aproximación producen entre las criaturas racionales ese lazo estrecho que en cierto modo une las almas y conglutina las personas fundiéndoos en el crisol de un verdadero afecto." (LS 15 1884 p.410-416)
Todos tenemos experiencia de lo consoladora y fortalecedora que puede ser una amistad o una muestra de afecto. Esos detalles en los que se ve el cariño de los amigos, ese "me acordé de ti", ese "cómo te va", esa llamada o esa visita. Ese regalo, esa invitación, esa alabanza y esa escucha en momentos difíciles, ese abrazo o ese apretón de manos…
El afecto cuando es entrañable aglutina los corazones. Es lo que hoy venimos a procurar para con el Corazón de Jesús. Darle muchas muestras de afecto entrañable, en cada palabra, gesto y mirada de esta noche, para que cuando nos vayamos, nos llevemos con nosotros aprisionado por el afecto el corazón amante de Cristo.
Palabras de afirmación, tiempo de calidad, recepción de regalos, actos de servicio, contacto físico, son cinco lenguajes diversos del amor…
En tu caso ¿A qué muestras de afecto eres más sensible? ¿Crees que estas maneras de expresar el afecto se pueden aplicar a Cristo Eucaristía?